
La difuminada luna de aquella noche bañaba con su suave
luz plateada todo lo que se hallaba a mi alrededor.
Creo que no experimenté tal sensación nunca. Era como
estar dentro de un lánguido sueño, en el que no hay prisa por
reaccionar, en el que no percibes el tiempo.
Estaba ausente, dejándome llevar tan sólo por un nuevo y dulce
sentimiento que palpitaba en mi pecho.
Risas ahogadas, voces confusas, acordes que se fundían en
el ambiente nocturno. Y su mirada.
Ranas.Montones de ranas croándole a la luna.

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