
Y entonces se dio la vuelta, respirando entrecortadamente.
-¿Me sigue?- se preguntó, escudriñando todo a su alrededor.
Pero nadie se encontraba en pos de ella.
Y poco a poco, su mirada volvió a retomar su tono azabache;
su sonrisa recobró su risueña mueca; y la presión que se enroscaba
con avidéz en su pecho enmudeció de repente, antes de desaparecer
por completo.
Sentía una libertad un tanto extraña.Y lloró.

No hay comentarios:
Publicar un comentario