
-¿Esto es...el castillo?-pregunté, anonadada.
-¡Qué me aspen!-exclamó el Huertín, liándose el tercero
en aquella noche.
-¡Qué demonios...!-murmuró Jersi.
-Esto ni Marina d'Or...-opinó Boniato.
Desde las almenas, las vistas que alcanzaban a ver nuestros mortales ojos eran
impresionantes. Una gran luna en el cielo iluminaba un
extenso campo de zanahorias. Un río plateado recorría todo
aquel paraje, acompañado a sus extremos de majestuosos
árboles frutales:limoneros,manzaños,naranjos,nogales...
Esto último nos lo dijo el Huertín, haciendo uso de su
visión alhendinense.
-Pero,¿no se suponía que este lugar era horrible, plagado
de seres infestos y con un aire contaminado...?-dudé.
-¡Qué demonios de horrible! Lo llego a saber y me vengo antes
a vivir aquí...-gruñó Jersi-Pero,¿tu has visto las cascadas
de allí al fondo?.
-Bueno...¿nos movemos o qué?-nos instó Boniato, mientras
comenzaba a andar.
-¿Y por qué no descansamos un poco mejor?-propuse.
-Pshh...La verdad es que estoy reventá...-opinó Jersi.
-Debe de ser el jet lag...Lo mejor será planchar la oreja un
ratejo...-corroboró el Huertín.
Boniato no cabía en sí de asombro.
-¡Pero bueno!¿No teníais que rescatar a Ratataco?
Los tres nos miramos de reojo.
-Ahora que lo dices...
-Pobrecito mío...¿Estará bien?
-¡Colega! Ya me has hecho sentir culpable...
Boniato nos dedicó una media sonrisa.
-"Que fácil de manipular son estos muchachos"-pensó.
Y así, y con mucho cuidado, nos dirigimos a rescatar
a mi fiel y zarrapastrosil chorbo.
Gásquez respiraba entrecortadamente.Hacía horas
que se había despertado, pero tenía el cuerpo entumecido
y era incapaz de moverse lo más mínimo.
No recordaba casi nada acerca de lo ocurrido, pero
sabía quien lo había capturado.
-"George..."-pensó.
Y comenzó a recordar...
* * *
-Hola...-saludaba a un escuálido muchacho con barbas de naúfrafo.
Éste lo miraba cabizbajo, algo azarado.
-Buenas...-respondía al fin, tendiéndole la mano.
-¿Eres amigo de Jairete?-preguntaba Gásquez.
-Puede decirse que sí. Aunque sólo me quiere para reirse
de mí y chuparme la cara...-explicaba, con una media sonrisa.
-¡Qué me vas a contar! Eso hace con todos...-exclamaba Gásquez.
Ambos empezaron a reir, felices de compartir algo en común.
-¡Dioses!Casi se me olvida.¿Cómo te llamas?-decía el barbas.
-David.Para los amigos, Gásquez.-sonreía éste.
-George...Encantado- se presentaba, risueño.
Pronto llegaron los demás, gritando como cerdos en un matadero.
-¡Cuánto gayer hay por aquí suelto!-vociferaba Jairete,arrojándose
encima de George, que se intentaba escabullir, asqueado.
-¡Traemos bebida para todos!-anunciaba un Gamarra feliz.
-Vamos a poner el Singstar de Mecano...Nufi no podrá ganarme
esta vez...-decía Zambrano maliciosamente.
-Pshhh.¡Esa tía es una creída!.!Ya verás...!-sentenciaba Gamarra...
* * *
Gamarra...A Gásquez se le saltaron las lágrimas mientras recordaba.
Aquellos tiempos en El Cerrillo habían sido demasiado felices como
para que ninguno de ellos los hubieran podido olvidar.
Se preguntó como podían haber acabado las cosas de esa manera.
Había bastado una sóla semana para que George se replanteara
en que bando quería estar, dejándolos de lado y marchándose
a iniciar su formación como nigromante a La Comarca, hogar del
despótico rey Esaurón.
A partir de ese momento la amistad del grupo había comenzado a
resquebrajarse, y eran ya pocos los días en los que quedaban todos juntos.
-"No puede haberse olvidado de nosotros..."-sollozó.
Intentó abrir los ojos, al fin.
Se encontraba en una amplia habitación rosa, decorada cuidadosamente,
y repleta de cuadros de gatitos con cara de siesos.
Pudo girar la cabeza, haciendo un soberano esfuerzo.
Su hermano se encontraba detrás suya, roncando cual rinoceronte
en celo, y con la boca abierta, mientras por sus labios se deslizaba
la transparente babilla.
-Sergio...susurró.
-Sí mamá...voy...-dijo éste en sueños.
Gásquez hizo un esfuerzo más y le pellizcó la pantorilla.
-¡Auuuu!-se quejó Sergio, despertándose.
-¿Recuerdas algo?-le preguntó Gásquez.
Sergio echó un rápido vistazo a la habitación, con los ojos abiertos
de par en par.
-Qué sitio más espeluznante...-opinó.
Gásquez asintió, mientras sus tripas comenzaban a quejarse.
-Me acuerdo de un tío muy raro, con unas barbas de náufrago-recordó.
-¿Y después?-preguntó Gásquez.
-Mmmmm. Después hubo un fogonazo verde y todo se volvió oscuro...
-Cierto...
-¿Tienes idea de dónde estamos?-inquirió Sergio, preocupado.
Gásquez observó la enorme luna que se alzaba majestuosa en el cielo,
a través de una ventana.Sin embargo, reinaba una oscuridad poco habitual.
Aquello debía de ser La Comarca.
-Sí...-se dijo a sí mismo-Y encima no llevo encima el portátil...
Ratataco se despertó, después de estar durmiendo una eternidad.
-Bufff...que siestecilla mas apañá...-se desperezó.
-¡Ya era hora!- esclamó un Zambrano semiatado.
Ratataco abrió mucho sus apestañados ojos, sorprendido.
-Pero,¿qué es esto?¿Dónde estamos?-preguntó.
-Ni idea, hijo mio. Sólo sé que me trajo un viejo conocido
nuestro...
-George...-murmuró Paco.
-Si.-afirmó Zambrano- Pero de eso hace ya un día entero.
-¿Tanto he dormido?- se extrañó el joven.
Zambrano puso los ojos en blanco. Lo de ese chabea no era normal.
-Al principio pensé que te habían drogado, pero ya veo que no...
Ratataco pareció recordar algo.
-¡Eh!¡Eh!.Yo estaba con la chorbah y con Jersi...¿Dónde estarán?-
preguntó, algo confuso.
-¿Esas?¡Jah! Celebrandro nuestro secuestro las muy...-farfulló Zambrano.
Ratataco lo corroboró con la mirada.Nadie iría a por ellos.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos acelerados pasos.
Alguien se acercaba.
Ambos jóvenes se abrazaron,asustados, sin saber que les depararía su destino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario