
-¡Alto!-exclamó un hombre encapuchado,saliéndonos al paso.
El Huertín, macho donde los haya, se escondió detrás de Jersi,
temblando.
-¿Hola?-saludé-Perdone señor, sólo pretendemos cruzar este
puente para continuar nuestro camino hacia La Comarca.
Aquel misterioso hombre, se quitó la capucha, dejando ver
un rostro surcado de arrugas y de heridas de guerra.
-¿Sois mordorianos?-preguntó, mientras en su rostro se
formaba una mueca de sorpresa.
-Mmmm...Bueno, podría decirse que sí-respondió Jersi.
-¡Yo soy de Alhendín!, pero toda mi familia es de descendencia
mordoriense-exclamó El Huertín, asomando la cabeza desde
detrás de Jersi, con orgullo.
-Yo soy Saidinera, del Saidin's City-dije.
El anciano me hizo un prolongado repaso de arriba a abajo.
-Ajam...Así que saidinera. Pocas quedan ya de tu raza...-advirtió-
¿Cómo te llamas, buena moza?.
-Nufi Floyd,hija de Rufi El Pitufi-respondí.
-Mmmm Nufi Floyd...Tan bonita como tu nombre...-dijo aquel
cada vez más tenebroso viejo, relamiéndose.
Jersi, que comenzaba a darse cuenta de las intenciones de éste,
me cogió de la mano y tirando de el Huertín, nos obligó a caminar
hacia delante.
-Lo siento señor...-comenzó a decir ella.
-Boni Boniato, para servirla...-se presentó él, observándola con
lascivia.
-Este...si. Pues eso, que... ¡adios muy buenas!-se despidió Jersi.
Boniato empezó a seguirnos.
-Permitidme que os acompañe, hermosas doncellas-se ofreció,
mientras besaba la mano de el Huertín, que se ruborizó al instante.
-Ains...que hombre...-suspiró éste.
-No hace falta mujéh. Quédate aquí vigilando el puente...-le propuse.
-Llevo más de 200 años aquí, como un pasmarote, vigilando esta
birria de puente por el que nadie pasa.¡Estoy hasta los mismísimos!-
exclamó, con rabia-Nada.Os acompañaré y me quejaré a ese tal rey
al que vais a ver...
Pero sólo Huertín escuchaba a aquel viejo pederasta, ya que Jersi y yo
discutíamos en un rincón.
-¡ Más de 200 y pico años dice que tiene, aquí mi primo!-gritó Jersi.
-Debe de ser un mago entonces...Puede que nos haga falta-pensé.
Jersi me miró, furiosa.
-Tú confía en él, que ya verás que pronto te llevas el palo...-farfulló.
-¡No seas desconfiada ni mala follá y tira ya pa'lante!-exclamé.
El Huertín y Boniato nos observaban, espectantes.
-¿Viene con nosotros entonces?-preguntó el fumeta, con los ojillos
brillando de ilusión.
-Sí,¿por qué no?-decidí, sonriendo.
Y de esta manera, nos pusimos los cuatro en camino, hacia nuestro destino,
mientras Jersi continuaba bufando.
Mientras tanto...
-Cada vez son más los que se unen al rescate de los alhendinenses...-
percibió George, el Nigromante.
De entre las sombras de la oscura estancia surgió una mano putrefacta
con unas uñas del tamaño de un mejillón.
-Vas demasiado despacio...Debes de conseguir capturar a los tres
alhendinenses restantes, antes de que la compañía adquiera más
poder...-sentenció Esaurón.
-Si, mi amo. Antes de esta noche tendrá a uno más-prometió
su fiel servidor, abandonando la estancia.
Esaurón observó el paraje que se llegaba a vislumbrar a través
de un gran ventanuco de piedra, y le gustó la penumbra en la
que poco a poco iba sumiéndose toda la Tierra Media.
Gásquez preparó la montura aquella misma tarde, mientras
su hermano cocinaba vete tú a saber que experimento.
Partirían dentro de unas escasas horas. Alhendín ya no
era un lugar seguro en el que vivir, y la pérdida de sus amigos
le había ocasionado una profunda tristeza que se enroscaba
más y más a su débil corazón, a cada minuto, a cada segundo.
-¡Gásquez!.¡Qué te estoy hablando!-exclamó su hermano,
sacándolo de su ensimismamiento.
-¿Eh?Dime, dime-respondió éste.
-¡Qué si me llevo el portátil!
Gásquez observó las lejanas montañas, con aire nostálgico.
-¿Crees que allí a donde vayamos habrá conexión para
jugar al LoL?-preguntó, mientras sus ojos comenzaban
a escupir lágrimas.
Sergio intentó abrazarlo, pero su condición de repudiador
le impedía hacerlo.
-Vamos bobo...¡Ya verás como algún día volveremos a jugar
a juegos de roll!.Incluso tendremos nuevos amigos...-lo consoló,
dándole suaves palmaditas en la espalda.
-Ojalá Paco estuviera aquí...-y diciendo esto, comenzó
a cantar Wish You Were Here, mientras Sergio se tapaba
los oídos, deseando irse de allí de una vez por todas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario