Si me das alas, ¿por qué no me dejas volar?
Si me niegas la posibilidad de ser feliz, ¿por qué no me quitas también
las ganas?
Me das un nombre, me etiquetas rara del año y te haces un zumo con
mi cerebro y mis tripas.
No tengo necesidad de amor, solo de él. Pero también me lo quitaste;
es más, nunca me dejaste tenerlo.
Así que me paso la noche jugando a imaginarme su voz, su canción
despreocupada y unos cuantos cigarros de más a nuestro alrededor.
-No vayas tan deprisa...-susurra, y su aliento a psicodelia me anula.
-No quiero nada más de ti, tan sólo sentirte.
-A mi me gustaría hacerte el amor-me confiesa, sonriendo como nunca.
-Hazme lo que quieras. Esta noche soy libre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario