Con cada respiración escucho el tic tac de mi tiempo. No sé exactamente cuántos años y segundos me quedan pero siento su gélido aliento sobre mi pecho. Una sensación macabra de que mi vida se la han fumado sin miramientos. No sé salir de aquí, ni tampoco ponerle fin al hastío. La vida es difícil y yo demasiado débil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario