Con lo fácil que es el silencio.
Y lo imposible que es vivir en ocasiones con él.
El ruido resquebraja el cerebro, las tripas, y hace latir
el corazón. Me hace sentir viva, y a la vez vulnerable.
Cuando el ruido era insoportablemente continuo, pensaba
en voz alta dentro de mi mente y desgarraba las paredes de gotelé,
tratando de no magullarme los brazos.
El silencio sólo es necesario mientras duermes.
El amor, todos los días de tu vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario