
Me solía acercar a ver lo que le pasaba, pero ya
sé de sobra lo que me va a responder esta vez.
-Nadie se fija nunca en los pequeños detalles- me dice,
mientras tira lejos su móvil, a un lugar en el que no pueda
volver a verlo.
-¿Por qué?-pregunto.
Sonríe.
-Es mejor así-susurra-Si nadie me busca a mi, yo no buscaré
a nadie.
A veces la comprendo.Pero otras no.
-¿Por qué...?-comienzo diciéndole.
-Sangre...-es la única palabra que sale de sus labios.
Poco a poco va girando su rostro, hasta que lo tengo frente al mío.
Soy yo.Y todavía me sorprendo.

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